Patatas “meneás”

¡Hola chefs!

Como ya os hemos anticipado, uno de los proyectos para el blog durante este 2016 es acercaros recetas de algunos de los platos tradicionales de esta región (Salamanca, España).

En esta ocasión, para que estos días de frío sean menos duros, os traemos uno de los platos estrella, muy común también en algunos bares de la ciudad como tapa: las patatas meneás o patatas revolconas.

Si bien no son exclusivas de esta provincia, son sin duda uno de los platos más típicos de la región charra. También se conocen como patatas de herradero, ya que eran la comida habitual de la faena con el mismo nombre, propia de las fincas ganaderas que abundan en la dehesa salmantina. El herradero consiste en marcar el ganado con un hierro candente, imprimiéndole sobre la piel el sello indeleble de cada ganadería.

Pero vosotros podéis disfrutarlas en cualquier momento del año (aunque parece que apetecen más en esta época, con temperaturas bajas).

Además, con la grasa que obtendremos de freír los torreznos (trozos de tocino), podremos preparar un desayuno de esos que hacen que cualquier día resulte bueno: lo que por aquí se conoce como pringás. Sin duda, no es algo para comer todos los días, por su contenido en grasa, pero tampoco tenemos por qué privarnos de estos lujos de vez en cuando. Recordemos que son grasas naturales, y el cuerpo también las necesita.

INGREDIENTES (para dos personas):

– 5 ó 6 patatas medianas (si sois más, calculad unas dos o tres por persona).

– ½ cebolla.IMG_5040

– 1 diente de ajo.

– 1 ó 2 hojas de laurel.

– Perejil.
– Pimentón dulce.

– Sal.

– Guindilla (opcional).

– Tocino (para dos personas, yo he utilizado un “taco” de unos 15cm).

 

ELABORACIÓN:

  1. Pelamos las patatas.IMG_5048
  2. En una cazuela, añadimos agua y un poco de sal. Cuando rompa a hervir, añadimos las patatas. Si son grandes, podemos cortarlas en mitades.IMG_5049 IMG_5050
  3. Dejamos hervir unos 20 minutos (hasta que las patatas estén tiernas, para poder machacarlas). Entonces, quitamos el exceso de agua (si es que lo hay). Reservad esa agua que sobra de la cocción.
  4. Machacamos bien las patatas. Podemos hacerlo con un mortero, un tenedor u otro utensilio. Hace poco he añadido a mi colección de menaje de cocina este utensilio que es de lo más útil para este tipo de platos.IMG_5057
  5. Cortamos en tiras el tocino (de un centímetro, más o menos).
  6. Añadimos el tocino a una sartén y freímos a fuego medio-alto. No es necesario añadir aceite, ya que el propio tocino desprenderá grasa más que suficiente.IMG_5058
  7. Cuando estos trozos de tocino (conocidos como torreznos) estén dorados, los dejamos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.IMG_5061
  8. Reservamos la grasa que queda en la sartén -cuando se enfría se queda con la consistencia que veis en la foto- (al final de la receta os diremos por qué).IMG_5083
  9. Picamos la cebolla en trozos muy pequeños. Reservamos.IMG_5045
  10. En un mortero, machacamos el diente de ajo con un poco de perejil.IMG_5046
  11. En otra cazuela, (o en la misma, si hemos reservado las patatas machacadas en otro recipiente), añadimos unas 6 ó 7 cucharadas de la grasa resultante de freír el tocino y calentamos a fuego medio. IMG_5060
  12. Añadimos la cebolla y dejamos que se dore.IMG_5062
  13. Cuando esté dorada, añadimos el machado de ajo y perejil.IMG_5065
  14. Una vez esté todo dorado, añadimos una cucharada sopera de pimentón dulce. Si queréis, este sería el momento de añadir la guindilla (yo lo hago sin ella).IMG_5067
  15. Damos unas vueltas para que se integre todo bien.
  16. Añadimos un vaso de agua caliente (o del agua de la cocción de las patatas, si nos ha sobrado). Mezclamos todo bien.IMG_5068
  17. Añadimos las patatas y removemos constantemente con unas varillas. Tened cuidado porque si dejáis de remover, saltará.IMG_5070
  18. Una vez conseguida la textura deseada (unos 10-15 minutos, dependiendo si os gusta un resultado más o menos denso), quitamos del fuego y emplatamos, añadiendo algunos torreznos. Y si queremos rematar el plato, lo podemos acompañar con un buen vino tinto (en este caso, un Arzuaga crianza)

 

** Con la grasa que nos ha sobrado de freír los torreznos (manteca), podemos darnos uno de esos caprichos que de vez en cuando todos merecemos, las pringás.

Para ello, calentamos la grasa a fuego fuerte. Cuando esté muy caliente, freímos en ella rebanadas de pan (si es pan artesano, pan de pueblo, mejor aún). Es importante, como decimos, que la manteca esté bien caliente, para que sólo necesitemos freír el pan unos segundos por cada lado y evitar de esta forma que absorba mucha grasa. Después de esto, los ponemos sobre papel absorbente.

Las podemos tomar solas, con mermelada, con miel… como queráis. ¡Una delicia!

 

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2 pensamientos en “Patatas “meneás”

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